Oslo, la Capital Verde de Europa

La comunidad de Losæter, una de las comunidades que practican la agricultura urbana en espacios públicos de Oslo. Foto: Svein Gunnar Kjøde

En Europa, Oslo es una de las ciudades que ha comprendido y demostrado de mejor forma que el desarrollo urbano y la protección medioambiental pueden ir de la mano. Y es que la capital noruega no sólo se destaca por sus políticas de equidad social y altos índices de calidad de vida, sino también por su innovación, adelantos tecnológicos, y por ser una de las ciudades más adelantadas en su respeto por el medio ambiente, convirtiéndola en un referente de ciudad verde tanto en el continente europeo como en todo el mundo.

Con tan sólo 660 mil habitantes, Oslo ha implementado un conjunto de acciones a favor del clima y de su medio ambiente local, entre las que destacan las medidas implementadas de mitigación y adaptación al Cambio Climático, las iniciativas hacia un transporte sostenible, la administración de sus áreas verdes urbanas y naturales, el mejoramiento de su calidad del aire, la gestión de residuos y las acciones de eficiencia energética en el sector transporte y vivienda.

Foto: Outtt.com

Una Gobernanza a favor del Verde:

Una de las acciones destacadas de Oslo es contar desde su administración local con una de las estrategias climáticas más ambiciosas del mundo, en línea con el Acuerdo de París. Para lograr aquello, en el 2016 crearon su propio “Presupuesto Climático”, siendo la primera ciudad del mundo en contar con un mecanismo de financiamiento para llevar a cabo sus objetivos de ciudad verde.

Esta iniciativa consta de 42 medidas agrupadas en tres sectores: energía y entorno construido, transporte, y recursos. Este Presupuesto climático exclusivo es una de las principales iniciativas que Oslo está impulsando para alcanzar su objetivo de reducir las emisiones en un 50% para 2020 (en comparación con 1990), y ser carbono neutral para 2050.

Un transporte respetuoso con el Medio Ambiente:

Otra de las medidas por la cual se destaca y reconoce Oslo en el mundo, es por su liderazgo en materia de movilidad eléctrica, motivo por el cual sea apodada como la capital del coche eléctrico, por ser la ciudad del mundo con más autos eléctricos por habitante. Para lograrlo, el gobierno noruego ha establecido beneficios tributarios a los ciudadanos con la exención del IVA a los vehículos eléctricos, mientras que la ciudad ha dispuesto de puntos de recarga gratuitos para promover el recambio del parque automotriz, además de facilitar el desplazamiento de los vehículos eléctricos a través de vías exclusivas. En la actualidad, casi el 60% de los vehículos vendidos en Noruega son eléctricos, una gran paradoja al ser uno de los países con mayor exportación de petróleo en Europa.

Otro de los aspectos abordados en materia de movilidad sostenible, es el uso de biogás para alimentar autobuses urbanos y la flota de camiones para la recogida de residuos, el cual es obtenido de sus propias plantas de tratamiento de bioresiduos y aguas residuales.

Además, la ciudad se ha planteado eliminar de vehículos a toda la parte céntrica de Oslo para dar prioridad a los peatones, y ha destinado gran parte de su presupuesto en inversiones para fortalecer la red de transporte público de metro, trenes y autobuses. En efecto, la ciudad ha logrado en los últimos 10 años aumentar la capacidad de viajes en transporte público en un 63%, pasando de 228 millones a 371 millones de viajes.

También se han realizado grandes inversiones en infraestructura pública para fomentar el uso de la bicicleta como modo de transporte saludable. Todo ello no sólo ha permitido avanzar en cumplir con sus ambiciosos objetivos climáticos, sino reducir la contaminación ambiental y ofrecer mejores condiciones urbanas para la salud y calidad de vida de sus habitantes.

Desarrollo Urbano Verde:

Como particularidad de todas las ciudades que han emprendido acciones a favor del medio ambiente y la calidad de vida de sus habitantes, está la preservación de la naturaleza y su biodiversidad, y Oslo no es la excepción.

A la fecha, la capital noruega ha recuperado alrededor de 3.000 metros de ríos y arroyos que fueron cerrados, cubiertos y canalizados en décadas pasadas a medida que la ciudad crecía. De esta forma, Oslo ha podido restaurar su red de vías fluviales navegables y conservar sus áreas naturales y hábitats de flora y fauna local, haciéndolas accesibles a las personas.

El Proyecto Fjord City de Oslo, busca la reconversión de espacios industriales y portuarios en su borde costero.

De igual forma, Oslo se ha propuesto la recuperación integral de su costa a través del proyecto “Oslo Fjord City” para ser una “ciudad de fiordos”. Esta idea nace a principio de la década de 1980 y es impulsada por la Alcaldía para dejar de dar la espalda al mar en todo el frente del centro de Oslo.

Este plan ha involucrado la reconversión de más de 60 hectáreas de terrenos costeros en donde funcionaban zonas industriales y portuarias de la ciudad, para ser redestinados a la construcción de departamentos, oficinas, restaurantes, pero también al desarrollo de espacios públicos para la cultura y la recreación de sus habitantes, en donde la sensibilidad ambiental se ha hecho presente a través de una destacada iniciativa de huertos urbanos.

“Losæter” es un claro ejemplo de espacio público destinado a la producción de frutas y hortalizas y que es posible gracias a una activa y comprometida comunidad de jardineros urbanos que dan vida a esta iniciativa que proyecta hacia el futuro el pasado agrícola de Noruega, y que atrae a cientos de voluntarios de todas las edades, quienes organizan con frecuencia actividades comunitarias y de sensibilización ambiental.

Foto: Monica Løvdahl Vía http://loseter.no/
Foto: V. Hermanrud / Bjørvika Utvikling. Vía http://loseter.no/

Asimismo, Oslo ofrece a sus habitantes y turistas de una extensa red de parques públicos, además de una increíble cantidad de lagos y lagunas que le otorgan una identidad propia. Cabe señalar que de los 454 kilómetros cuadrados que cubre la ciudad, más de dos tercios correspondan a zonas verdes. La estricta legislación ambiental en Oslo está dirigida a la preservación de los recursos naturales y la belleza natural. 

Alianzas público/privadas 

Otra de las acciones emprendidas en Oslo, es la “Red de empresas por el clima”, una iniciativa para fomentar la cooperación entre las empresas, los ciudadanos y las Organizaciones No Gubernamentales para abordar el impacto que tienen las operaciones comerciales en el clima. Del mismo modo, Oslo forma parte de redes de cooperación internacional, como el Grupo de Liderazgo Climático de Ciudades C40, la Alianza de ciudades sin emisiones de carbono, o el ICLEI, Gobiernos Locales por la Sostenibilidad.

Todas estas alianzas han permitido involucrar a más actores en esta idea de ciudad sostenible, importar mayores conocimientos y estrechar las relaciones público-privadas para cumplir más ágilmente con este propósito.

Reconocimiento como Capital Verde de Europa

La Comisión Europea ha otorgado en el año 2019 a Oslo el prestigioso título de Capital Verde europea (European Green Capital), galardón que si bien pone la vara alta a otras ciudades, al mismo tiempo convierte a esta ciudad en inspiración para que otras urbes de Europa y del mundo emprendan acciones concretas en materia de sostenibilidad urbana.

El European Green Capital es un reconocimiento a aquellas ciudades que se destacan por emprender políticas públicas de Desarrollo Sostenible. Para optar a este premio, se evalúan 12 indicadores para cada una de las ciudades postulantes, entre los cuales se incluyen: esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la calidad del aire y el agua, la innovación ambiental, el acceso a las áreas verdes, la biodiversidad y la movilidad verde.

Las ciudades que postulan a este galardón, deben documentar su progreso durante los últimos cinco a diez años, además de describir su estado actual y sus planes futuros.

Parque Vigeland, en el barrio Frogner, o también llamado Parque de las Esculturas.

En el caso de Oslo, la ciudad obtuvo la ponderación más alta en 8 de los 12 indicadores, destacándose el enfoque holístico que se aborda desde su administración con temas como la biodiversidad, el transporte público, la integración social y la salud ciudadana.

Si bien todas las medidas llevadas a cabo en Oslo parecieran ser impracticables en las ciudades latinoamericanas, el conocimiento y las innovaciones tecnológicas están siendo cada vez más accesibles en todas partes del mundo, mientras que la conciencia medioambiental está penetrando con más fuerza en los ciudadanos, lo que debería ayudar a ejercer mayor presión a que las autoridades nacionales y subnacionales dejen atrás las medidas cortoplacistas que caracterizan a Latinoamérica, y tomen acción decidida para emprender políticas públicas de largo plazo.    

Escrito por:

  • Leonardo Lira Astudillo.

Fuentes:

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