Mantención del verde o cortes de cinta. El dilema de los alcaldes

Una escalera casi intransitable, producto de la escasa mantención de los espacios verdes, en Barcelona. Foto: Javier Flo (Vía la Vanguardia)

Un dilema que no está ajeno a cualquier alcaldía es el destino del presupuesto municipal, y que muchas veces por asuntos políticos se carga al desarrollo de nuevas obras públicas dejando a un lado, por ejemplo, el financiamiento destinado a la mantención de la ciudad.  Las razones de ello son más que evidentes: el corte de cintas genera votos, la conservación no.

Desgraciadamente, hay aspectos de la ciudad que -a diferencia del hormigón- requiere de una mantención diaria, como lo es la Infraestructura Verde, y un mínimo de descuido puede hacer que una inversión pública que por décadas han esperado los ciudadanos, se pierda por completo al cabo de algunas semanas.   

Éste es el drama que está sucediendo en la actualidad en diversas ciudades pequeñas y medianas cuyas administraciones disponen de acotados recursos. No obstante, ello también está ocurriendo en ciudades icónicas, siendo una de ellas la ciudad de Barcelona, en España.

El deterioro del verde en Barcelona 

Barcelona es una de las grandes urbes que en la última década más ha invertido en la construcción de plazas y parques, llegando a destacarse como una de las ciudades mundiales referentes en materia de gestión del verde. Sin embargo, el número de personas a cargo de su cuidado no aumenta y el sistema de mantenimiento ha empeorado, debido a las restricciones de presupuesto de la Alcaldía destinadas a la unidad de Parcs i Jardins.

En el año 2010, la administración de Barcelona disponía de 1.029 jardineros, y si bien el increíble aumento de hectáreas verdes supone el incremento proporcional de personas destinadas a esta importante labor, en número se ha reducido a 970 jardineros en la actualidad, lo que equivale a más de un 20% del óptimo requerido.

Por ello, varios de los proyectos emblemáticos inaugurados en los últimos años han debido ser mantenidos por el mismo personal, generando una sobrecarga de trabajo de los jardineros que no dan abasto para cubrir el incremento de espacios verdes que ha construido el Ayuntamiento, y con ello, ciertas labores de mantenimiento simplemente han dejado de hacerse.

A lo anterior, se suma el hecho que buena parte de los jardineros se encuentra en edad de jubilar, por lo que gran parte de las labores de mantenimiento ya no es posible de realizar a la misma velocidad que hace 10 o 20 años, exponiendo a los trabajadores a problemas de salud y accidentes.  Desde el sindicato de jardineros de Barcelona, calculan que faltan 400 personas destinadas “al verde”, y cuestionan que se esté incrementando el número de personas en las áreas técnicas y administrativas, pero no al trabajo en terreno en donde se requiere más apoyo.

El Ayuntamiento, por su parte, ha aprovechado el contexto de la Pandemia del Coronavirus para señalar que se está promoviendo una gestión del verde más “naturalizada”, disminuyendo las frecuencias de mantención para dejar crecer los arbustos y el césped, dando paso a condiciones que promuevan la biodiversidad. Sin embargo, la ciudadanía opina que estas explicaciones son sólo excusas para tapar la dejadez de la Alcaldía en la conservación de la Infraestructura Verde de Barcelona.

El rebrote excesivo de los árboles, por ejemplo, es un aspecto que requiere de una gestión específica del arbolado que no se está realizando, generando con ello la obstrucción de señalizaciones, de semáforos y de la iluminación pública. Cosa similar está ocurriendo con arbustos y plantas bajas que están obstruyendo las aceras o las barandas de algunas escaleras, al igual que la proliferación de malezas y especies invasoras en los espacios públicos.

Financiamiento y gestión en la conservación del verde

Debido a la escasez presupuestaria que poseen gran parte de los Gobiernos locales, Ayuntamientos o Municipalidades, varias de éstas deciden simplemente dejar de mantener las áreas verdes para destinar esos recursos a la construcción de nuevas obras u otro tipo de gestiones que permiten dar mayor rédito político a los alcaldes, en otras palabras, inauguraciones, debido a que las áreas verdes siguen no siendo una prioridad para la ciudadanía y las autoridades, pese a los innumerables servicios ambientales, sociales y de salud pública que éstos prestan.

A diferencia de las ciudades icónicas del mundo que están generando “revoluciones verdes” sin precedentes, la gran mayoría de las ciudades intermedias y pequeñas no disponen de la misma cantidad de recursos para hacerse cargo adecuadamente de la conservación de las áreas verdes, ya que en ellas no se concentra el capital económico ni tampoco disponen de financiamientos mayores provenientes del Estado, en comparación con las capitales nacionales o provinciales que tienden a absorber buena parte de este financiamiento público.

Esta fuerte desigualdad en la inyección de recursos entre ciudades, perjudica aún más a buena parte de las personas del mundo que viven en las ciudades pequeñas y medianas, debido a la precariedad de recursos de sus administraciones locales, lo que sólo hace que éstas recorten financiamiento de las unidades a cargo de la conservación del verde, por ser tratadas sólo como unidades de gasto.

Lamentablemente, gran parte de estas ciudades que no orbitan en el concierto de ciudades internacionales, sólo están incrementando el número de áreas verdes en la medida que las nuevas urbanizaciones van disponiendo de nuevos espacios porque las leyes así lo exigen, pero sus Ayuntamientos no están construyendo nuevos espacios verdes al ritmo esperado, dado que saben que éstas caerán en su rápido deterioro debido a la falta de mantención.

En el caso de Sevilla, España, a través de la plataforma Salva tus Árboles Sevilla la ciudadanía está cuestionando fuertemente las acciones del Ayuntamiento destinadas a la baja mantención de los espacios verdes y la tala masiva e injustificada de árboles. Sin embargo, también vemos luces de cambio con lo que está sucediendo en Barranquilla, Colombia, una ciudad que hasta pocos años atrás disponía de una baja cantidad de áreas verdes, y que a partir de la implementación de un modelo de gestión público-privada inédito en ese país destinada tanto a la conservación como al fomento de la Infraestructura Verde, demostrando con ello que sí es posible crear más espacios verdes y al mismo hacerse cargo de su mantención. De esta manera, Barranquilla está recuperando sus espacios abandonados y permitiendo a los ciudadanos acceder a los beneficios ambientales, sociales y de salud pública que aportan los espacios verdes a la sociedad.

Barranquilla ha venido impulsando una destacada estrategia de recuperación de espacios verdes.
Barranquilla ha venido impulsando una destacada estrategia de recuperación de espacios verdes. Foto: Siembra Barranquilla.

Escrito por:

  • Leonardo Lira Astudillo.

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