Los jardines de lluvia de Nueva York

Nueva York ha construido en los últimos 9 años más de 10.000 Rain garden o jardines de lluvia. Foto: NYC Water

En el actual contexto de Cambio Climático, algunas ciudades del mundo están incorporando con urgencia la Infraestructura Verde en su planificación, cambiando un paradigma construido durante siglos en el cual la naturaleza había sido completamente marginada del proceso de desarrollo urbano.

Una de estas ciudades es Nueva York. Con más de 8 millones de personas, este importante centro económico, financiero y cultural del mundo, característico por su alta densificación y concentración de rascacielos construidos durante el siglo XX, está dando un vuelco en términos de sostenibilidad urbana a partir de la implementación del PlaNYC, un plan de carácter integral que busca convertir a Nueva York al año 2030 en una ciudad verde, con más árboles y parques públicos, con una amplia red de ciclorutas, mejor calidad del agua, reducción de emisiones, entre otras medidas.

Comúnmente todas las miradas en temáticas de transformación sostenible se centran en los proyectos emblemáticos o de alto impacto, como es el caso del High Line en la misma ciudad de Nueva York. No obstante, hay otras pequeñas obras que en su conjunto están generando beneficios sistémicos al tejido urbano y a la calidad de vida de las personas, siendo uno de ellos los Rain Gardens o Jardines de lluvia que viene construyendo Nueva York en el contexto de su Plan de Infraestructura Verde.

Qué son los jardines de lluvia

Los jardines de lluvia son una alternativa de solución sustentable al manejo de las aguas lluvia en ciudades, en la cual, usando una superficie de suelo levemente deprimida (entre 10 a 45 cm), las capacidades de la vegetación y la permeabilidad del suelo, permiten retener y absorber de forma natural las aguas pluviales que fluyen a través de los pavimentos impermeables de la ciudad, y de esta forma reducir la cantidad de escorrentía que llega a los sistemas de evacuación de aguas lluvia tradicionales, que cada vez colapsan con más frecuencia producto de la mayor cantidad de eventos climáticos extremos.

Foto: https://vaswcd.org/rain-garden

El manejo eficiente de las aguas lluvia es, en efecto, un desafío cada vez más urgente en gran parte de las ciudades del mundo. El excesivo uso del hormigón y de pavimentos impermeables genera que las aguas de las precipitaciones prolongadas y extremas escurran a través de las calles a mayor velocidad y fuerza, causando inundaciones, erosión, roturas de los pavimentos y daños a los bienes públicos y privados, además de impedir que el agua se infiltre en el suelo y recargue los acuíferos subterráneos.

Por estos motivos, las administraciones públicas de importantes ciudades, como es el caso de Nueva York, están recurriendo a Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) para gestionar el control de inundaciones mediante soluciones técnicas validadas y de alta eficiencia, como son -entre otros- los jardines de lluvia.

Sus diseños y formas pueden ser muy variados, dependiendo de la disponibilidad de suelo que se tenga. Sin embargo, para que un jardín de lluvia funcione de forma eficiente, las orientaciones generales apuntan a que éstos dispongan de pendientes entre 2 y 15%, sean diseñados para recibir alrededor de 10 m3 de agua durante un día de lluvia y que ésta sea absorbida entre 24 y 48 horas. De lo contrario, un estancamiento del agua por mayor tiempo puede generar otras complicaciones, como el desarrollo de larvas de mosquitos o zancudos, o turbiedad del agua, entre otros.

En ciudades, con el fin de no perder espacio urbano destinado a áreas verdes o plazas, las recomendaciones apuntan a incorporar estas soluciones al interior de propiedades privadas o en las aceras de mayor amplitud, de tal forma de situar estos jardines inmediatamente a un costado de las calles, generando pequeños cortes en las soleras para permitir que el agua ingrese a estos microjardines y se absorba en el terreno natural, sin necesidad de invertir grandes sumas de dinero en sumideros u otras obras civiles.

El Sistema de “Rain Gandens” de Nueva York

Tomando en cuenta sus atributos, el Departamento de Protección Ambiental (DEP) de la ciudad de Nueva York se ha propuesto contar con miles de estas soluciones dentro de la ciudad. Al año 2019, 10.032 de estos jardines se han construido o se encuentran en ejecución, con el objetivo de ayudar a reducir los problemas de inundaciones que existen en la ciudad.

Foto: Departamento de Protección Ambiental de Nueva York

Su implementación nace de una planificación previa (Plan de Infraestructura Verde de Nueva York, 2010), desarrollando en un principio experiencias pilotos cuyos resultados fueron monitoreados para evaluar su eficiencia. Comprobada esta etapa, se inició el proceso de construcción, identificando en forma previa los espacios potenciales y factibles de implementar, tales como superficie disponible, análisis del suelo, inexistencia de infraestructura eléctrica o sanitaria, entre otras variables.

No obstante, la administración ha priorizado la localización de estos jardines en aquellos barrios que cuentan con menor número de árboles o por debajo del promedio, al igual que en aquellos lugares en donde existan mayores tasas de asma entre la gente joven.

 

Cada jardín de lluvia tiene la capacidad de recolectar y absorber hasta 2.500 galones de aguas pluviales (10 m3) cuando llueve, y la meta de Nueva York es evitar al año 2030 que ingresen al sistema de evacuación de aguas lluvias y alcantarillado 1.67 mil millones de galones por año, lo equivalente a 6.3 millones de metros cúbicos de agua, evitando el gran problema que poseen en esa ciudad cuando llueve: los desbordamientos combinados del sistema de alcantarillado, compuesto de una mezcla de aguas residuales no tratadas con la escorrentía de aguas lluvias.

Beneficios ambientales y económicos a la ciudad

Además de descongestionar y mejorar el funcionamiento de los sistemas de evacuación de aguas lluvias y disminuir las inundaciones, los ‘raingardens‘ generan otros beneficios a la ciudad y a los entornos cercanos. Por ejemplo, ayudan a purificar las aguas y a mejorar la calidad de los acuíferos locales, de donde muchas ciudades extraen el agua potable para abastecer a la población. También, la vegetación utilizada en estos jardines atrae a los insectos polinizadores y aumenta la biodiversidad de especies, vital para el control de plagas. Asimismo, a través de la evapotranspiración de las plantas, se reduce la temperatura ambiente durante la temporada de mayor calor, junto con ayudar a mejorar la calidad del aire, embellecer los barrios y aumentar la plusvalía de las propiedades cercanas, entre otros beneficios.

Foto: Departamento de Protección Ambiental de Nueva York

No obstante, un punto decidor para impulsar la construcción de la extensa red de jardines de lluvia por parte de la Administración de Nueva York fue el factor económico, ya que los beneficios son inmediatos y de muy bajo costo.

Tal como lo plantean en su PlaNYC, dar solución al manejo de las aguas lluvias a través de la infraestructura gris tradicional sería muy costoso para la ciudad y tampoco maximizaría las ganancias en la calidad del agua de sus acuíferos, ríos o arroyos, razón por la cual deciden “cambiar algunos de sus dólares de inversión a enfoques más sostenibles” a través del uso de la Infraestructura Verde, como parte de un enfoque integral para un problema que cada año se hace más complicado de resolver.

El DEP de Nueva York monitorea y reporta de forma anual los avances del Programa en cuanto a los ecobeneficios que genera, el número de jardines construidos y los galones anuales de aguas pluviales gestionados por cada cuenca, demostrando que la propuesta verde de Nueva York es una técnica validada y altamente eficiente para ser replicada en cualquier otra ciudad.

El diseño y ejecución de los jardines de lluvia

Una de las ventajas de la implementación de los jardines de lluvia en contextos urbanos es su diseño simple, de bajo costo y tiempo de ejecución.

En Nueva York, el proceso de construcción propiamente tal parte por quitar una parte de la acera contigua a la calzada. De acuerdo a sus estándares técnicos, la recomendación de superficie de cada jardín debe ser de aproximadamente 100 pies cuadrados (9 m2), es decir, de 1,5 metros de ancho por 6 metros de largo (aunque puede ser de menor tamaño). Luego se excava el terreno natural hasta una profundidad de 1,5 metros, y se dispone de un pequeño gavión de 12 pulgadas de ancho (0,3 metros) con piedra lavada a lo largo del espacio. El resto del área excavada se rellena con 80 cm de piedra lavada en su base y los 60 cm superiores con tierra modificada y arena para permitir la infiltración, dejando el nivel del suelo levemente por debajo del de la calzada (5 a 10 cm); y finalmente se colocan las plantas -de preferencia especies nativas como helechos o lirios que puedan soportar aposamientos de agua- y en algunos casos un árbol con su respectiva protección en la parte central.

Para permitir la infiltración de las aguas lluvias que circula por las calles, se modifica la solera con dos cortes en cada extremo para permitir que el agua entre y salga de la superficie permeable.

El DEP de Nueva York dispone en su sitio web de un amplio catálogo de información técnica actualizada para urbanizadores, detallando diferentes soluciones estandarizadas para la ejecución de este tipo de  Infraestructura Verde Urbana.

Para garantizar que el sistema funcione, desde la administración se inspeccionan cada uno de estos espacios al menos una vez por semana, manteniendo el cuidado de las plantas y eliminando basuras, malezas y los sedimentos que pueden haberse transportado.

Plan de comunicación y difusión a la comunidad

Con el fin de concientizar a la ciudadanía sobre los beneficios de implementar estos sistemas de drenaje sustentable, desde la administración de la ciudad han dispuesto de una completa plataforma online, a través de la cual los habitantes pueden descargar folletos y material informativo en varios idiomas (ver el folleto en español), y se promueve con incentivos financieros la construcción de este tipo de soluciones en propiedades privadas y antejardines.

Al mismo tiempo, el ayuntamiento trabaja con miembros de la comunidad interesados en mantener y cuidar estos jardines, ofreciendo a los vecinos capacitaciones personalizadas de jardinería simple para que puedan realizar labores de mantenimiento algunas veces al mes, junto con la entrega de un kit de herramientas. De esta forma, la ciudadanía se hace parte en la conservación de la Infraestructura Verde de la ciudad.

Escrito por:

  • Leonardo Lira Astudillo.

Fuente:

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