La FAO lanza la iniciativa “Ciudades verdes” en apoyo a la transformación de los sistemas agroalimentarios, la erradicación del hambre y la mejora de la nutrición

Ciudades Verdes FAO
Foto: Illiya Vjestica

El pasado mes de septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio a conocer su iniciativa “Ciudades verdes” (mero alcance de nombre con nuestro blog), en apoyo a la transformación de los sistemas agroalimentarios, la erradicación del hambre y la mejora de la nutrición en las zonas urbanas y periurbanas en la era posterior a la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

Tras destacar la enorme contribución potencial de las ciudades a la reducción de los efectos de la pandemia de COVID-19 sobre la salud y la seguridad alimentaria de las personas y a la mitigación de los efectos del cambio climático, el Director General de la FAO, QU Dongyu, animó a todos los asociados a apreciar el papel esencial de las ciudades en las actividades para reconstruir mejor y la urgencia de iniciar medidas coordinadas, integrales e innovadoras.

Si queremos que las ciudades sean más verdes, resilientes y regeneradoras, tenemos que replantearnos el diseño y la gestión de las zonas urbanas y periurbanas“, dijo en su declaración de apertura del acto. “Ahora que tan solo quedan 10 años para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, (…) necesitamos un cambio de mentalidad profundo y debemos remodelar nuestros enfoques institucionales”.

Una nueva forma de pensar

La iniciativa “Ciudades verdes” de la FAO tiene como objetivo mejorar los medios de vida y el bienestar de las poblaciones urbanas y periurbanas de al menos 100 ciudades (15 metropolitanas, 40 medianas y 45 pequeñas) de todo el mundo durante los tres próximos años, con la expectativa de que mil ciudades se unan de aquí a 2030.

En particular, la iniciativa se centra en mejorar el entorno urbano, afianzar los vínculos entre el mundo rural y el mundo urbano y reforzar la resiliencia de los sistemas, servicios y poblaciones urbanos ante las perturbaciones externas. Además de garantizar el acceso a un entorno saludable y a dietas saludables procedentes de sistemas alimentarios sostenibles, contribuirá a la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos y a la gestión sostenible de los recursos.

La nueva iniciativa incluye también la creación de una “red de ciudades verdes”, que permitirá a ciudades de todos los tamaños, desde megalópolis hasta ciudades medianas y pequeñas, intercambiar experiencias sobre las mejores prácticas, éxitos y lecciones, así como crear oportunidades de cooperación entre dos ciudades.

La FAO mejorará su labor conjunta con las autoridades locales y nacionales, los ayuntamientos y alcaldes, el sector privado, las instituciones académicas y las organizaciones internacionales y colaborará con las comunidades urbanas, en especial con las mujeres y los jóvenes.

“La iniciativa que presentamos hoy es producto de una forma de pensar nueva. Esperamos que se animen a unirse a nosotros y a apoyar la iniciativa con un método de ejecución innovador”, concluyó el Director General de la FAO.

¿Por qué es tan importante el reverdecimiento urbano?

El mundo está cada vez más urbanizado. En 2050, casi el 70 % de la población global vivirá en ciudades, y el 90 % del incremento corresponderá a África y Asia. Aproximadamente el 70 % de los suministros totales de alimentos será consumido por habitantes urbanos, y esta cifra no deja de aumentar.

El crecimiento demográfico y la rápida urbanización conllevan cambios nutricionales y una mayor demanda de bienes y servicios básicos, así como una competencia creciente por los recursos naturales para garantizar el acceso a dietas saludables para todos. A los gobiernos locales les resulta cada vez más difícil satisfacer las necesidades de las poblaciones urbanas y periurbanas, y la pandemia de COVID-19 ha añadido nuevos desafíos, como perturbaciones en los sistemas alimentarios, pérdida de empleos e inseguridad alimentaria, lo que empeora las condiciones, en especial de los más vulnerables.

Como resultado de ello, muchas comunidades urbanas y periurbanas están más expuestas que nunca a la inseguridad alimentaria y nutricional, unida a enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación e índices de sobrepeso y obesidad al alza.

Actualmente, las ciudades consumen casi el 80 % de la energía total producida en el mundo. Son responsables del 70 % de los desechos mundiales y de alrededor del 70 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía.

La conservación de sistemas alimentarios sostenibles y la existencia de más espacios verdes, con inclusión de la agricultura y los bosques urbanos y periurbanos, son fundamentales para las ciudades, que aumentarán así su resiliencia para hacer frente a los efectos del cambio climático y la COVID-19, lo que garantizará que los problemas de carácter sanitario no interrumpan el suministro y la distribución de alimentos.

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