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Pavimentos exteriores

Definición:

Se entiende por pavimento a la base horizontal de una construcción, que sirve para la circulación y permanencia de las personas y el mobiliario.

La palabra Pavimento, viene del latín pavimentum, conformado por el verbo pavire (golpear, pisar) y el sufijo instrumental -mentum. Significa golpear o apisonar la tierra para hacerla más transitable.

Características generales y tipos de pavimentos:

Los pavimentos se conforman por una serie de capas horizontales, y un revestimiento visible en su superficie. Por lo tanto, los pavimentos deben ser entendidos como un paquete estructural, más que solo por su terminación.

Como regla general, los pavimentos en espacios abiertos deben ser de material estable, de alta durabilidad para soportar las condiciones del clima, y con superficies antideslizantes. Mientras que las áreas de circulación en los espacios públicos deben diseñarse libre de obstáculos que impidan el libre tránsito de las personas.

En las ciudades, los pavimentos exteriores pueden estar conformados por superficies duras (hormigón, asfalto, adoquines, adocretos, baldosas, madera, materiales compuestos, u otros) o superficies blandas (arenas, gravilla, maicillo, polvo de roca, polvo de ladrillo, pasto sintético, u otros).

Consideraciones de sostenibilidad:

En el actual escenario de Emergencia Climática, se debe tener en consideración la permeabilidad de las superficies pavimentadas en zonas urbanas, a fin de facilitar la gestión de las aguas pluviales y reducir el riesgo de inundación debido al exceso de pavimentos impermeables, por lo que se recomienda el uso de hormigones permeables (filtrantes), o bien destinar dentro del espacio urbano de espacios de infiltración asociado al paisajismo (ejemplo: drenes, zanjas filtrantes, jardines de lluvia).

Por otra parte, el exceso de hormigón y asfalto en los pavimentos ha incrementado el efecto Isla de Calor Urbana debido a la alta carga térmica que absorben estos materiales, por lo que se recomienda considerar el uso de hormigones permeables (filtrantes), proyectar el uso de superficies blandas en los espacios públicos, dotar de más espacio destinado a la vegetación urbana, o disponer de árboles que generen sombra a los pavimentos duros durante las horas de mayor exposición solar.

Además, el aumento de superficies duras en el espacio público tiene un fuerte efecto negativo en la riqueza de especies y probablemente una disminución en la función del ecosistema (Schütz, C. & Schulze, C., 2015).

Foto: Original de Merve Selcuk Simsek