El informe que taló el árbol

Ciudades Verdes 19 enero, 2024 0 comentarios

Escrito por Dr. Mauricio Ponce. Ingeniero Forestal

Como parte de mi quehacer profesional reviso habitualmente la página de Mercado Público. Me sorprendo porque es habitual encontrar licitaciones, especialmente en la sección de Compra Ágil, que contratan podas y talas de árboles, en casi todos los casos sin ningún
antecedente técnico que avale tal decisión, a pesar que decisiones como esta deben ser debidamente fundadas, el árbol es un bien público.

Parafraseando en el título el refrán “la gota que derramó el vaso”, hoy martes 16 de enero de 2024, la Municipalidad de San Fernando licita la tala de un ejemplar Platanus (ID de la licitación: 2817-15-COT24), esta vez adjuntando un informe de poco más de dos hojas, donde recomienda su extracción. En mi opinión el informe es simplemente mediocre, pues carece de sustento técnico y científico, que permita llegar a tal conclusión.

La evaluación de un árbol ubicado en contextos urbanos con la finalidad que pretende esbozar el informe, se denomina mundialmente Evaluación del Riesgo del Árbol, que es lo que debió haber requerido el municipio para decidir respecto de qué hacer con el árbol; pero es probable que en el municipio tampoco se tenga claro qué es eso y para qué sirve. En los países donde se hacen bien las cosas, o intentan hacerlo, se aplica un método de evaluación reconocido, esto es, un método que ha sido elaborado, probado, comparado y estandarizado, científicamente.

No nos equivoquemos, no hay que mirar solo a los países anglosajones, en Perú y Colombia este tipo de evaluaciones es requisito impuesto por Ley y existe claridad respecto del método a usar, mientras que en Chile dependerá de lo que el municipio decida a través de una Ordenanza o por iniciativa, a veces voluntariosa, de la Dirección o Departamento que gestiona el arbolado urbano. También hay municipios que incluyen la realización de evaluaciones en las bases técnicas cuando licitan contratos de mantención de áreas verdes, siendo habitual el de tipo instrumental que visual, que también presenta sus luces y sombras, cuando se revisan los informes. En Chile no hay métodos para evaluar visualmente el riesgo del árbol urbano, propio o adaptado, que haya sido científicamente validado, cuestión que me parece urgente.

La evaluación del riesgo del árbol urbano es eminentemente visual, debiendo incorporar la totalidad de las partes del árbol. Para llevarlo a cabo se requiere formación en biología vegetal, biomecánica de árboles y comprensión del medio donde se emplaza el árbol, además del
método que se aplica, que puede requerir de competencias complementarias. Lamentablemente, en la actualidad está primando el uso de evaluaciones instrumentales, especialmente el tomógrafo sónico, que también está llevando a la eliminación temprana de árboles, porque no se están haciendo correctamente las interpretaciones, por falta de conocimientos en la interpretación de datos y de las propiedades físicas y mecánicas del árbol, entre otros, relegando equivocadamente, a un segundo lugar la evaluación visual.

Pero qué sucede con estos trabajos mal realizados. Dos cosas, la primera es que se estén manteniendo árboles que sí deberían ser talados, aunque debe ser un número poco significativo; mientras que lo segundo es la tala temprana de los árboles. Qué tiene esto de
negativo. Para responderlo hay que relacionar la contribución que los árboles hacen al medio ambiente urbano, que incluye a todos sus habitantes y el resto de los seres vivos que de ellos dependen. Así, hay cientos de estudios en el mundo, también en Chile, que demuestran como los árboles aportan en servicios ecosistémicos, tales como el mejoramiento del confort térmico (en verano e invierno); la reducción de la escorrentía superficial; la amortiguación del ruido; los aportes estéticos y culturales; la reducción de la inequidad social del espacio público, entre otros; mientras que por otro lado están los dis-servicios, que son los elementos negativos del arbolado, donde se identifican la molesta alergia, la rotura de pavimentos, la caída de frutos y hojas y, el riesgo. Sin embargo, si ponemos en la balanza servicios y dis-servicios, la inclinación es lejos favorable a la presencia del árbol y bosque urbano en nuestras ciudades. Este es el
principal motivo que demuestra que su eliminación temprana es una pérdida para los habitantes de la ciudad.

En el contexto descrito, Chile presenta un rezago de más 30 años en el desempeño de la arboricultura urbana, especialmente la practicada por los municipios, que son los responsables de la gestión de aquellos árboles que se ubican en el espacio de uso público, por ello la necesidad de mejorar las competencias técnicas y profesionales de quienes trabajan en ellos, a fin de avanzar hacia una gestión moderna del árbol y bosque urbano, para tener ciudades más sostenibles y resilientes, respuesta urgente al proceso de cambio climático. Así también, para poner fin a los vendedores de ilusiones que con informes mediocres, y aplicaciones tecnológicas que no saben interpretar, se detenga la eliminación temprana de los árboles que deben continuar vivos en la ciudad. Un árbol adulto no es lo mismo que uno o varios nuevos, ya que aporta por lejos una mayor cantidad de servicios ecosistémicos, y es nuestro deber su protección.

La próxima vez que se quiera talar un árbol, habrá que preguntarse antes, qué nivel de riesgo tiene, qué riesgo es aceptable, y qué se puede hacer para mitigarlo. Una vez resueltas estas preguntas, se podrá decidir sobre su eliminación. Para ello, hay que formarse o contratar al que sabe, y por cierto, mejorar significativamente el nivel de los informes.

Mauricio es Ingeniero Forestal. Fundador de Arbologia y miembro de la Sociedad Chilena de Arboricultura (SOCHAR).